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FORNITURAS Y CONFECCIÓN

Un borde, un puño o una lazada pueden cambiar por completo con unos centímetros de pasamanería. Pero no producen el mismo efecto un galón, una trencilla y un fleco. Reconocerlos ayuda a diseñar mejor y a pedir la referencia adecuada.

La pasamanería reúne adornos textiles muy distintos: bandas, cordones, piezas colgantes y remates con volumen. Su elección depende tanto del efecto visual como del tejido que los sostiene y de la forma de colocarlos.

Explora la guía visual de pasamanería →

Antes del nombre, mira la forma

Empieza por una pregunta concreta: ¿quieres dibujar una línea, perfilar una curva, añadir movimiento o destacar un punto? La respuesta reduce las opciones y permite comparar muestras con un criterio.

Después observa cómo está construida la pieza. Una banda con dibujo tejido, una trenza de cabos diagonales y un cordoncillo aplicado pueden parecer similares a distancia. De cerca se comportan de forma diferente al cortarlos, doblarlos y coserlos.

Galón y trencilla: dos formas de marcar una línea

El galón es una banda ornamental. Puede recorrer el delantero de una chaqueta, perfilar un bolsillo o crear una línea lateral en un pantalón. No tiene que ser dorado: el dibujo, el ancho y el contraste determinan buena parte de su efecto.

La trencilla se reconoce por el entrelazado diagonal de sus cabos. Es útil para bordes y recorridos estrechos, aunque su capacidad de adaptarse a una curva depende de la referencia. No todas las trencillas son elásticas.

Chaqueta negra con galón geométrico en los bordes delanteros y los puños
Un galón geométrico en delantero y puños define el contorno de una chaqueta corta.
Galón geométrico aplicado en el costado de un pantalón azul marino
La banda lateral crea una línea continua sobre el pantalón. El dibujo debe conservar su dirección.

Las dos denominaciones pueden coincidir en una misma pieza: «galón» señala su papel ornamental y «trencilla» describe la construcción. En una compra profesional, la fotografía y la medida eliminan más dudas que el nombre por sí solo.

Soutache y agremán: el dibujo también tiene relieve

El soutache clásico es una trencilla fina y plana, con dos relieves longitudinales y un canal central. Permite trazar curvas, contornos y motivos sobre un tejido. El interés está en el recorrido: una línea mal tensada puede levantar la base o girarse sobre su canto.

El agremán suele incorporar curvas, bucles y motivos ornamentales, a menudo con zonas caladas. Puede destacar un borde o funcionar como una banda aplicada. Conviene localizar los puntos de apoyo para que las puntadas no crucen los huecos del dibujo.

En ambos casos, presenta el motivo entero antes de coser. La posibilidad de seguir una curva se comprueba con la muestra; no se deduce solo de su apariencia.

Cordón y borla: recorrido y remate

Un cordón puede ajustar una cintura, formar una lazada o actuar como cinturón ornamental. Para elegirlo hay que comprobar la sección, la construcción y la compatibilidad con ojales, pasadores y terminales.

La borla es una pieza colgante individual. En la variante clásica se distinguen cabeza, cuello y falda de hilos. Puede rematar ese cordón o convertirse en un acento sobre un accesorio, pero necesita un punto de suspensión adecuado a su peso.

Dos borlas alargadas rematan el lazo de un vestido color berenjena
Dos borlas rematan la lazada lateral de un vestido sin añadir decoración al resto de la prenda.
Borla burdeos con cabeza y cuello envuelto suspendida de un bolso verde
Una borla de mayor escala funciona como punto focal en un bolso.

Una borla grande no se comporta como una pequeña: cambia el balance de la lazada y aumenta la carga sobre la unión. Prueba el conjunto en movimiento, especialmente cuando vaya en una prenda.

Fleco y madroño: dos ritmos en el borde

El fleco crea una sucesión de elementos libres a lo largo de un borde. En las referencias de pasamanería, una cabecilla facilita el montaje. La longitud, la densidad y el número de filas determinan cuánto movimiento y volumen añade.

El madroño, próximo al pompón, aporta un volumen redondeado. Cuando se repite sobre una cinta, importan tanto el diámetro de cada bola como la separación entre ellas. Un tamaño pequeño y un color a tono pueden integrarlo en una prenda sobria.

La diferencia visual es sencilla: el fleco desarrolla una caída; el madroño introduce pequeñas formas redondeadas. Antes de coser cualquiera de los dos, decide cómo resolver las esquinas y el final de la repetición.

Cómo elegir sin llevarte una sorpresa al coser

  1. Presenta la muestra sobre el tejido definitivo. Comprueba si pesa demasiado, cambia la caída o transparenta su zona de fijación.
  2. Dibuja el recorrido completo. Incluye esquinas, uniones y extremos. Reserva material para casar el motivo y hacer pruebas; una cantidad extra fija no sirve para todos los diseños.
  3. Ensaya la costura. Usa el mismo tejido, hilo y sistema de fijación que tendrá la prenda. No estires la base para obligarla a coincidir con el adorno.
  4. Prueba el cuidado del conjunto. Un encogimiento diferente o una transferencia de color pueden aparecer aunque cada material parezca correcto por separado.

En prendas con cordones de ajuste, valora además su función y el usuario previsto. Los ejemplos mostrados son propuestas para adultos y no sustituyen la evaluación específica que requiere una prenda infantil.

Una ficha para cada tipo

En la biblioteca de TEJIDOTECA encontrarás la definición, los tipos, los criterios de selección y los problemas frecuentes de cada familia. Las nuevas imágenes permiten pasar del detalle del adorno a su aplicación en una prenda.

Ver los ocho tipos de pasamanería y sus fichas →

Referencias para ampliar

La terminología comercial puede variar. Las condiciones de cuidado se verifican en la ficha de cada referencia.

Imágenes ilustrativas generadas con IA. La composición, las medidas y la viabilidad del montaje se confirman con una muestra real.